Riesgos y explicaciones sobre las enfermedades vasculares, según Conrado Estol, Jorge Campos y Carlos Bruno

“El adormecimiento nunca es un síntoma de carótida”. Así lo consideró el doctor Conrado Estol, médico neurólogo especializado en carótida y uno de los más prestigiosos del país. Junto a los especialistas Jorge Campos (FLENI) y Carlos Bruno (Clínica Suizo Argentina) analizaron, a pedido de PERFIL, el caso de Kirchner. Creen que los síntomas que tuvo pudieron haber sido más graves que los que se dieron a conocer.

Por Pedro Ylarri y Laura Gambale

En el marco de la reciente operación a la que fue sometido el ex presidente Néstor Kirchner por la obstrucción de la arteria carótida derecha, PERFIL convocó a una mesa de debate a tres reconocidos profesionales para conocer los detalles de una patología que cada año afecta a 185 pacientes por cada 100 mil personas.

Se trata de Carlos Bruno, médico cardiólogo a cargo del departamento de Educación Médica Continua de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina; Jorge Campos, médico neurólogo del Servicio de Neurología Cognitiva de FLENI; y desde Villa La Angostura y a través de Internet, Conrado Estol, médico neurólogo especializado en la enfermedad de la carótida.

Debatieron durante casi dos horas acerca de las principales causas de las enfermedades arteriales, los síntomas que determinan una operación de urgencia, las alternativas a la intervención quirúrgica, las principales formas de prevenirla, y las limitaciones que presenta el servicio de salud nacional, tanto en el ámbito público como privado.

—¿Qué complejidad y riesgos implica una cirugía como a la que fue sometido el ex presidente Néstor Kirchner?

CAMPOS: Tanto las patologías cerebrovasculares como las cardiovasculares son enfermedades más comunes y frecuentes de lo que la gente piensa, aunque en los últimos años la sociedad se ha informado más acerca de las formas de prevenirlas y tratarlas.

BRUNO: La enfermedad cerebrovascular es similar al infarto agudo de miocardio en muchos aspectos; en especial, en que deben ser tratadas al instante. La mortalidad de los infartos es de 10 por ciento cuando son tratados al instante, pero hoy tenemos una mortalidad de 50 por ciento, porque la mayoría no llega a internarse y tratarse a tiempo. En este sentido, el caso de Kirchner se puede decir que es estándar.

ESTOL: Estoy de acuerdo con la rápida internación, porque según las estadísticas, un tratamiento realizado antes de las 24 horas disminuye el 70 por ciento la mortalidad. El problema en estas enfermedades es que no hay dolor de pecho como en el infarto, sino que son pequeñas molestias que si uno las deja pasar se olvida, pero luego se repiten.

—¿Qué síntomas suele tener un accidente cerebrovascular? ¿Se asemejan a los que tuvo Kirchner?

C: Pérdida parcial de la visión, trastorno en el habla o motriz, vértigo, mareos. Eso debería ser suficiente para que la gente vaya a la guardia, porque la incidencia es alta.

B: Sí, hay aproximadamente 180 pacientes atendidos por esta causa cada 100 mil habitantes. La mortalidad es la mitad, aunque podría ser disminuida. Por ejemplo, dando una aspirina ante un dolor de pecho vinculado a un infarto. No se precisa gran complejidad: con un cuestionario amplio se puede conseguir un tratamiento rápido y eficaz.

E: El tema de los síntomas es importante. He seguido el tema de Kirchner por los diarios y siempre leí que tuvo adormecimiento y un hormigueo o cosquilleo en el brazo, o en el brazo y la pierna. Y es importante explicarle a la gente que el adormecimiento o los trastornos de sensibilidad nunca son un síntoma de la carótida. Ni siquiera un adormecimiento de dos minutos es síntoma de un problema en la carótida. (…) Según estudios y estadísticas médicas, el accidente cerebrovascular causado por la carótida no presenta un trastorno de sensibilidad, ése es un síntoma de un accidente cerebrovascular, del taponamiento por hipertensión de arterias de un milímetro de diámetro en el cerebro. El síntoma clásico del taponamiento de la carótida es parálisis parcial o total del brazo opuesto a la carótida comprometida, y posiblemente de la cara, y ceguera temporal en el ojo del mismo lado de la carótida tapada. Es importante decirlo porque mucha gente tiene estos adormecimientos pasada cierta edad, y eso no significa que tenga que operarse de la carótida, como a mucha gente la han operado, erróneamente.

—¿Entonces en un caso como el de Néstor Kirchner es aconsejable no operar o tal vez no se informó con exactitud qué síntomas sintió?

E: Una carótida obstruida que no da síntomas, aunque la tenga 80 por ciento tapada no debe ser operada, porque el riesgo de que sufra un accidente cerebrovascular es muy bajo: dos por ciento. Según mi opinión personal, si todo lo que obtengo es que el paciente sólo tuvo hormigueos, o que sintió agujas en parte del cuerpo pero podía mover la mano, yo no indicaría un tratamiento invasivo, porque un tratamiento no invasivo, con medicamentos fuertes contra el colesterol (…) No estoy hablando del caso de Kirchner, sino de la enfermedad de la carótida. Y la mayor parte de las estenosis carotídeas no se tratan con cirugía, aunque en este caso no contamos con toda la información que seguramente la tuvo su neurólogo vascular, no conocemos los síntomas exactos. Por otra parte, hay que explicar que las placas inestables –la que le fue extirpada al ex presidente– generan riesgos en las arterias coronarias (del corazón), ya que se puede producir un accidente de placa que hace que de un día para otro se tape la arteria. En las arterias del cerebro y en la carótida, el accidente de placa es inusual. El tercer punto, el tema de la placa ulcerosa: no es posible diagnosticarlas con precisión y uno tiene el 50 por cierto de acertar el diagnóstico y el 50 por ciento en errarle.

C: Las estadísticas internacionales sugieren que en estos casos, es decir de una carótida asintomática, los riesgos de realizar una intervención quirúrgica son mayores que hacer tratamientos no invasivos. Igualmente, no me parece correcto opinar ni evaluar decisiones médicas porque no conozco los detalles.

B: Es muy difícil discutir el éxito. Y en este caso, fue exitosa la operación en toda su trayectoria, desde que Kirchner ingresó a la clínica hasta finalizar la cirugía. Decir que la placa era inestable es importante, porque la inestabilidad significa imprevisibilidad y existen riesgos de lo imprevisible, y lo imprevisible en el cerebro perdona menos.

—¿Cómo resulta el posoperatorio en estas cirugías y qué riesgos presenta?

C: Existen riesgos por más exitosa que haya sido la cirugía. Es necesario seguir un tratamiento farmacológico, con controles seguidos con un neurólogo vascular, porque una operación de estenosis carotídea puede dejar déficits. Por supuesto, hay que hacer un tratamiento para bajar los niveles de colesterol, abandonar el tabaco, realizar actividad física y sobre todo controlar la presión arterial.

—¿Cuánto influye el estrés o la presión del poder en esta enfermedad?

B: Como primera medida, hay que diferenciar conductas de riesgo de factores de riesgo. Por ejemplo, la diabetes es un factor y el desinterés en cuidarse es una conducta. Ahora bien, en respuesta a tu pregunta, los poetas tangueros son los que mejor entendieron cuánto fastidia o influye la emoción. Un 80 por ciento de las letras del tango hablan del corazón, de un corazón destrozado. Esto no es una ingenuidad. Los libros médicos hablan de ignominia, de aquello que en la vida no es aceptable, algo injusto, una pérdida. Ese tipo de emociones afectan la salud. (…) También influye el tener una personalidad de tipo A, que son las personas agresivas, competitivas, ansiosas, que tienen adrenalina circulando todo el día; y esto produce problemas graves en el cuerpo, al igual, por ejemplo, que la depresión.

—Hubo una polémica por la decisión de ser operado en un sanatorio privado y no en el hospital de la familia presidencial, el Cosme Argerich ¿Fuera de la disputa política, cuál es la situación real del sistema de salud público y del privado?

B: En el Argerich se abrió en 1968 la primera unidad coronaria del país, y redujo un 30 por ciento la mortalidad de quienes allí se atendieron e implicó un cambio de vista total. Fue fundada por Carlos Alberto Bertolasi. En el Hospital Argerich ya se realizaron este año unas 65 cirugías de carótida y nadie hizo ningún espamento. Los cirujanos hicieron 100 cirugías de este tipo. En el Argerich se hicieron 720 transplantes de riñón y hay lista de espera para otros 290 pacientes. En el mismo lugar, ya se hicieron 19 transplantes de corazón. Los que trabajamos en el ámbito privado le debemos muchísimo a lo público. Hay que saberlo: solamente hay dos clases de medicina, la buena y la mala. Cualquiera de las dos puede ser encontrada en el ámbito público como en el privado.

C: En enfermedades vasculares, la rapidez es lo fundamental, y a eso está ligada la posibilidad de evitar secuelas. Lo cierto es que no hay políticas públicas para que en estos casos se actué en las primeras horas. Y no sólo es una cuestión médica sino también económica, las secuelas generan enormes erogaciones. Pero no se toma conciencia de la importancia que esto tiene, tanto en lo privado como en lo público.

—¿Cuál es el estado de Argentina respecto de las enfermedades vasculares?

E: No podemos siquiera comparar el manejo que se hace en nuestro país con el de los países desarrollados. Estas enfermedades no son reconocidas por la población en general y muchas de las cosas que sabemos lo hacemos extrapolando datos de Estados Unidos, por ejemplo, diciendo que cada 20 minutos alguien tiene un accidente de este tipo en nuestro país. Sin embargo, los números ubican a la Argentina en una buena posición, sobre todo por el altísimo gasto en salud que tenemos. Faltan médicos especializados en estos temas y que la meritocracia sea el camino para ocupar un puesto.

B: Hay un dato que es importante: hoy a nadie se le ocurriría practicarse una cirugía en el extranjero. Sin embargo, cuando nos ponemos a investigar lo que sucede, nos damos cuenta de las disparidades. En Recoleta, vemos enfermedades parecidas a las de Estados Unidos y a 15 minutos del Obelisco, vemos las del mundo subdesarrollado. Esto es porque se gasta mal y mientras tanto, la disparidad es cada vez más grande.

Ficha del artículo:

Título original: Junta médica para el ex presidente: “El adormecimiento nunca es un síntoma de carótida”
Fecha de publicación: 14 de febrero de 2010
Medio: Diario Perfil, Buenos Aires, Argentina
Link: http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0444/articulo.php?art=19946&ed=0444

Link corto a este post: http://wp.me/p8Zdg-58

Autor Pedro Ylarri

View all Posts

Periodista argentino especializado en economía, negocios y medios. Emprendedor digital. Con experiencia en la Agencia DyN, el diario Perfil y El Cronista Comercial (Argentina), Corresponsal de El Economista (España) y Euromonitor (Inglaterra).

1 ¡Comentar es pensar!

  1. Excelente artículo que amplía los saberes de las personas que transitamos , a raíz de la enfermedad de un familiar, los caminos en busca de pautas que nos guíen hacia la salud. Muy claros los conceptos y pautas dadas para estar atentos ante enfermedades de distinto origen.
    A pesar del tiempo transcurrido este artículo sigue vigente . Considero que sería de gran valor republicarlo para ampliar su difusión.

    Nèlida Bucci / Responder

Deja un comentario